El rechazo a la violencia impulsa el 8M en Monterrey

Manifestantes concluyen la marcha del 8M con un pronunciamiento frente al Palacio de Gobierno. 8 de marzo, 2026, Monterrey, Nuevo León. Foto © Chantal Flores

Reportaje • Chantal Flores • 19 de marzo, 2026 • Read in English

Pamela Martínez y dos amigas sostienen una lona con la leyenda “Justicia para Blanca Liliana López” frente al Palacio de Gobierno en Monterrey, Nuevo León, el Día Internacional de la Mujer. López fue asesinada en su casa en enero por un hombre que es ciudadano estadounidense y que sigue prófugo.

“Ya estamos cansadas de que siga pasando esto. Si no tienes dinero en Nuevo León, no se hace nada, o si no eres hija de un gobernador, no te buscan”, dijo Martínez, quien veía a López como una segunda madre. “Sigue todo impune. ¿Por qué nos vamos a quedar calladas cuando alguien puede venir a quitarme la vida y él seguir con su vida”.

Las dos marchas del 8M en Monterrey —división que refleja tensiones dentro del movimiento en torno a la inclusión de las personas trans— estuvieron atravesadas por reclamos al gobierno estatal por no atender las diversas violencias estructurales que impactan a las mujeres de Nuevo León. Durante la mañana, la marcha incluyente denunció la impunidad en su recorrido hacia el Palacio de Gobierno, donde por la tarde partiría la segunda marcha. 

Mientras el gobernador Samuel García promueve la visión de un “nuevo Nuevo León” centrado en la innovación, el desarrollo social y la seguridad, las manifestantes denunciaron la devastación familiar y comunitaria que dejan los feminicidios y las desapariciones, así como las violencias psicológicas y económicas que continúan vulnerando a las mujeres del estado. 

Entre octubre y diciembre de 2025, en el estado se registraron 90 casos de violencia feminicida, incluyendo tentativas de feminicidio. Entre puños alzados y carteles con brillantina, los rostros de mujeres asesinadas y desaparecidas se hacían visibles en la multitud que tomó las calles del centro de la ciudad para exigir al gobierno estatal y federal un alto total a la violencia de género.

A punto de las cinco de la tarde, grupos de mujeres de diversas agrupaciones gritaron al unísono: “Vivas se las llevaron, vivas las queremos”. Entre ellas, Mirna Covarrubias cargaba una pequeña cruz de madera pintada de violeta en la que se lee “DANY JMZ”. 

“Mataron a mi hija en 2016. Marcho para que no les pase a otras lo que me pasó a mí”, dijo Covarrubias, madre de Daniela y fundadora de la asociación Quiero Vivir Sin Violencia Dany Jiménez. 

Activistas y mujeres trans exigen derechos y justicia por los transfeminicidios. 8 de marzo, 2026, Monterrey, México. Foto © Chantal Flores

Un 8M desdoblado

A pesar de que Nuevo León tiene una lucha feminista histórica que abarca décadas, durante la marcha del Día Internacional de la Mujer en 2023 se vivió una fragmentación. Esto ocurrió cuando Morras Feministas, un colectivo radical separatista y transexcluyente, intentó tomar el mando al no tener designado un contingente propio, provocando confrontaciones físicas, separación de los contingentes y modificaciones de la ruta planeada que llevaron a varias colectivas a dejar de participar. 

Este año, la marcha incluyente empezó a las 11 de la mañana. Surum D’Lara, una de las organizadoras, explica que las mujeres con discapacidad fueron las primeras que exigieron un nuevo espacio donde se sintieran seguras. Ellas son las que empezaron con esta nueva convocatoria por una marcha incluyente y este año lograron una organización más amplia y horizontal. 

“Todas vivimos violencias diferentes, todas oprimidas, sí por el patriarcado y por el capital, pero también nuestras diferencias —de raza, clase social— nos van fragmentando”, dijo D’Lara. “Todas tenemos derecho a manifestarnos y por eso creamos este espacio de manera colectiva para que todas las voces fueran escuchadas”.

María Sánchez, mujer zoque y abogada, ve su participación en esta marcha como un paso más en la lucha que las mujeres indígenas llevan liderando “toda la vida”, principalmente por el derecho a vivir con dignidad y libres de violencia en sus territorios. 

“En el 2026 seguimos siendo invisibles, seguimos desapareciendo y seguimos siendo desplazadas de nuestros territorios”, afirmó Sánchez, representante de la Red Nacional de Abogadas Indígenas de México.

A pesar de que la presidenta Claudia Sheinbaum declaró el 2025 como el año de la mujer indígena, Sánchez dijo que aunque un año “lleve nuestro nombre”, esto no representa la inclusión de las mujeres indígenas. 

“Hay una selección de qué mujeres sí pueden estar ocupando espacios. Las desapariciones y feminicidios siguen al alza, entonces eso nos dice que no necesariamente estamos representadas todas las mujeres”, dijo. 

Entre las manifestantes, también se vio una gran participación de estudiantes y colectivos universitarios. Ana Sofía Flores, del grupo GirlUp Política de la Universidad Autónoma de Nuevo León, recalcó la importancia de visibilizar las luchas de feministas trans y otros grupos vulnerables, y abordar las violencias que enfrentan desde distintos centros. 

“La gente se cansó de estar en las sombras”, agregó Flores. “El tomar lugares tiene un peso”.

Familiares de personas desaparecidas exigen la búsqueda y localización de sus seres queridos. 7 de marzo, 2026, Monterrey, México. Foto © Chantal Flores

Buscadoras y luchadoras

El 7 de marzo, la Agrupación de Mujeres Organizadas por los Ejecutados, Secuestrados y Desaparecidos de Nuevo León y Tamaulipas (AMORES) realizó un acto de protesta frente al Palacio de Gobierno. El grupo es una de las primeras organizaciones de familiares en Nuevo León y se ocupa de casos que las autoridades han dejado que se prolonguen durante años. AMORES presta especial atención a las condiciones de salud de algunas de las madres de les desaparecides.

Sara Torres Carrizales, quien busca a su hijo y a su nuera desde 2010, explica que son las mujeres quienes sostienen la lucha y la búsqueda de las personas desaparecidas. 

“Yo tengo a mi familia, pero nadie me apoya. Ellos viven con miedo desde un principio”, cuenta Torres, de 74 años. A pesar del entorno de inseguridad por el que madres buscadoras han sido amenazadas y asesinadas, ella insiste en continuar visibilizando la realidad que viven miles de familias en Nuevo León y en México. 

Desde principios de 2010 hasta la fecha, al menos 6.708 personas han desaparecido en Nuevo León, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas

“No es justo que esté pasando esto, que les quiten el derecho de vivir con sus familias”, dijo Torres. 

Azalea Teresa Solís García cuida a su nieta de 10 años mientras sostiene su lucha para exigir al gobierno que avancen las investigaciones. Su nuera, Magaly Yamileth Bernal Barraza, desapareció en septiembre de 2019 y sus restos fueron hallados a principios de 2020. 

“Me apoyaron [desde AMORES] cuando más estaba derrotada”, dijo Solís. “Mi mundo se hizo pedazos y ahí fue donde ellas me tendieron la mano”.

En Nuevo León, según datos de una encuesta de la iniciativa ciudadana Cómo Vamos Nuevo León de 2025, las mujeres asumen la mayor parte de la carga de las labores de cuidado. Más de la mitad de quienes llevan a las infancias a la escuela son mujeres, frente a solo un 14,6 por ciento de hombres. Esta responsabilidad tiene un impacto directo en su bienestar: el 41 por ciento de las mujeres en el estado reportó haber tenido problemas de salud mental durante el último año, de acuerdo con la encuesta. 

Solís relató a Ojalá que, durante los primeros años, no podía completar una oración sin romper en llanto. Por ello, el acceso a terapias psicológicas que obtuvo a través de AMORES fue crucial para afrontar su nuevo rol como cuidadora de su nieta. 

"Cómo iba a manejar la situación de volver a criar a una bebé y explicarle: ‘tú mamá está desaparecida’, ‘a tú mamá ya la encontraron muerta’”, dijo. “Son cosas muy difíciles de explicarle a una niña”.

Desidia y represión

Al finalizar la marcha vespertina, las violencias que enfrentan las mujeres en Nuevo León se hicieron aún más presentes frente al Palacio de Gobierno, amurallado con vallas metálicas tras las cuales se resguardaban cientos de policías antimotines. 

En las vallas, las pintas denunciaban todas las violencias. La multitud coreaba: “¡El nuevo Nuevo León es feminicida!”, en alusión al lema del gobernador García.

Minutos antes de las nueve de la noche, el gobierno emitió una grabación que retumbaba en toda la explanada, en la cual se felicitaba a las mujeres por “su buen comportamiento cívico” y se les pedía que se retiraran. Al ver que no todas accedían, un grupo de mujeres policías comenzó a desplazar a quienes quedaban en un intento por desalojarlas del espacio público. Inmovilizaron a una de las jóvenes en el suelo, mientras familiares y manifestantes exigían su liberación; la soltaron al poco tiempo. 

Mientras tanto, un desfile de patrullas con las sirenas encendidas circulaba por las inmediaciones, con policías antimotines en las cajas de las camionetas sosteniendo sus escudos. Una amenaza de lo que se venía si no se retiraban. 

El pequeño grupo que quedaba se paró frente a la fila de mujeres policía que acordonaban el Palacio, gritando una y otra vez: “Me cuidan mis amigas, no la policía”. Así continuaron hasta que la lluvia dispersó la protesta. 

Chantal Flores

Chantal Flores es una periodista independiente mexicana especializada en investigar el impacto de la desaparición forzada en América Latina y los Balcanes. También cubre derechos humanos, migración y violencia de género. Ha colaborado con medios como Al Jazeera, L.A. Times, The New York Times, The Verge, MIT Tech Review, Yes! Magazine, Rest of World, Vice, entre otros. En 2024, publicó su libro Huecos: Retazos de la vida ante la desaparición forzada (Dharma Books).

Chantal Flores is a Mexican freelance journalist specializing in investigating the impact of enforced disappearance in Latin America and the Balkans. She also covers human rights, migration and gender violence. She has collaborated with media such as Al Jazeera, L.A. Times, The New York Times, The Verge, MIT Tech Review, Yes! Magazine, Rest of World, Vice, among others. In 2024, she published her book Huecos: Retazos de la vida ante la desaparición forzada (Dharma Books).

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