El proyecto Presentas instala la memoria transfeminista en la CDMX
Una placa que dice: “Más vale morir en la lucha. Yo no podía quedarme en mi casa a llorar mi pena. No he tenido oportunidad de llevar un duelo, de llevar un luto por estar luchando por justicia para mi hija. No me puedo permitir ese lujo y le he perdido el miedo a todo. Le he perdido el miedo a la muerte, que es lo peor que me podría suceder. Marisela Escobedo Ortiz, asesinada el 16 de diciembre de 2010 por exigir justicia por el feminicidio de su hija Rubí en Chihuahua, 2010”. Esta placa fue instalada en la Glorieta de las Mujeres que Luchan en la Ciudad de México y fue fotografiada el 16 de marzo, 2026. Foto © Natalí Olac Farfán.
Entrevista • Amalia De Montesinos • 15 de octubre, 2026 • Read in English
Cuando transitamos por la Ciudad de México, las calles nos recuerdan los personajes, los hechos y las fechas que son importantes para la historia con H mayúscula: la Historia. Todos esos acontecimientos están asociados con la nación, con aquellos hitos que forjaron el México actual, sus símbolos y festejos oficiales.
Los personajes recordados son, en su mayoría, varones: militares, estadistas liberales, presidentes y pensadores. Sin embargo, en esas mismas calles de la CDMX, el proyecto artístico más reciente de Lorena Wolffer, Presentas, nos recuerda que el espacio público también pertenece a las mujeres, a las disidencias y a todes aquelles que nos hemos organizado y dejado parte de nosotras en los procesos de defensa de nuestras vidas.
Wolffer es una artista y activista cultural nacida en la Ciudad de México, especializada en prácticas sociales y transfeministas. Actualmente impulsa proyectos pedagógicos y colectivos como la Laboratoria de arte + género y DISIDENTA. Su trabajo ha sido expuesto internacionalmente y reconocido con galardones como la Medalla Hermila Galindo (2019) y el Premio Artraker al Impacto Social (2014).
Presentas consiste en la colocación de placas y, a veces, carteles en la vía pública de la CDMX, en los que mujeres y colectivos transfeministas relatan parte de su historia. Wolffer se reúne con mujeres y disidencias, ya sea de forma individual o colectiva, para reflexionar sobre sus luchas, sus logros y sus retos. Las piezas conmemorativas resultantes, con citas tomadas de estas historias, resaltan las dimensiones más afectivas y complejas de lo que significa sostener la lucha.
Yo conocí a Wolffer en 2019, cuando acompañamos a Araceli Osorio en la búsqueda de memoria colectiva por su hija, Lesvy Berlín Rivera. Ella fue víctima de feminicidio el 3 de mayo de 2017 en la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Una placa que dice: “La otra justicia, la significativa, la estamos construyendo juntas. Justicia es que no haya ni una más, nunca más. Conjuramos al futuro juntas, por la realidad que queremos, sembrando esperanza viva que alcance incluso a las que aún no nacen. Araceli Osorio Martínez, activista defensora, a 8 años del feminicidio de su hija Lesvy, 2025”. Esta placa fue instalada en la Ciudad Universitaria de la UNAM, Ciudad de México, y fotografiada el 11 de agosto, 2026. Foto © Natalí Olac Farfán.
Desde el año pasado, junto con otres compañeres de lucha, nos hemos reunido un lunes al mes para conversar juntes sobre la confianza política feminista.
El miércoles 30 de septiembre me reuní con Wolffer en su casa para conversar sobre Presentas y su apuesta por recordar las luchas de las mujeres organizadas y a los transfeminismos, lo que hemos construido, así como la urgencia de seguir ocupando las calles, hoy más que nunca.
Nuestra conversación ha sido editada por claridad y extensión.
Amalia De Montesinos Zapata: ¿Por qué la placa y cuál es el mensaje de este dispositivo en las calles?
Lorena Wolffer: La idea surgió a partir de la placa de Marisela Escobedo afuera del Palacio de Gobierno en Chihuahua, en ese lugar donde ella debió haber sido apoyada y acogida, pero donde fue asesinada.
Las placas son una forma de visibilizar nuestras conquistas, nombrar a las nuestras y reconocer nuestros procesos, además de proponer formas alternativas de reparación que exigen honrar a nuestras compañeras, a nosotras mismas y a nuestra labor.
Una placa que dice: “La pandemia fue un respiro para el patriarcado, rompió la efervescencia social del momento hasta simbólicamente con el cubrebocas: nos obligó a volver al silencio, al espacio doméstico. Fue como ponernos un bozal. Bianca Pérez, psicóloga feminista, activista y cofundadora de Sorece, 2026”. La placa fue instalada en el restaurante de su abuela en la colonia Guerrero, Ciudad de México, y fue fotografiada el 9 de septiembre, 2026. Foto © Natalí Olac Farfán.
Partí de reconocer que llevamos más de 30 años luchando contra las violencias feminicidas y de la necesidad de desplazar la mirada hacia quienes resisten. Me pregunté: ¿qué implica sostener nuestras luchas?, ¿cómo registrarlo y honrarlo? De ahí surge Presentas, como un archivo y un registro de nuestras batallas cotidianas, un ejercicio que pocas veces realizamos, pero que necesitamos fortalecer y llevar a las calles.
ADMZ: ¿Cómo fue el proceso con las compañeras que actualmente conforman el archivo de Presentas para compartir sus historias y colocar las placas?
LW: Cada proceso es diferente; las conversaciones con cada una de las compañeras que participaron en la narración de sus procesos para ser convertidos en placas transitaron por caminos distintos. Las expresiones, los lenguajes, los posicionamientos ante su propia historia y el contexto político de cada una son diversos. Sobre todo, la labor de cada una posee una forma particular de registro.
Con cada compañera fue necesario narrar el trabajo de defensa de la vida, lo que implicó afirmar su propia historia, sus posturas políticas y sus cuestionamientos hacia el futuro. Parte de mi labor es generar el espacio para que las historias de todas existan en el exterior; escucharlas fue apasionante y transformador, conocer lo que sucede fuera o detrás de los escenarios públicos en los que solemos encontrarnos.
Una placa que dice: “El proceso de acompañamiento con las familias de la Narvarte, con Araceli Osorio o con mis compañeras periodistas, ha sido también entender que sí, que luchar te cambia la vida y te da amistades para siempre. Es algo bien bonito, también es un compromiso que una tiene que cuidar. Erika Lozano (Kuru), periodista y acompañante feminista, 2026”. Esta placa fue instalada en el Memorial Narvarte, Ciudad de México, el 11 de agosto, 2026. Foto © Natalí Olac Farfán.
La colocación se realizó en espacios materialmente significativos para la historia de cada una. Primero seleccionamos las frases a partir de la narración de su trayectoria y sus afirmaciones; luego, definimos el lugar ideal para colocar la placa, lo cual tiene implicaciones distintas según los caminos recorridos y el tiempo de acción.
Por ejemplo, el que Araceli Osorio y Las Siemprevivas hayan colocado sus placas en la cabina del Jardín de la Memoria habla de un proceso de amor y acompañamiento; Erika Lozano (Kuru) al colocar su placa en el Memorial Narvarte alude a la lucha contra el olvido y la omisión de la justicia; y Bianca Pérez, afuera de Sorece, visibiliza lo que ha implicado sostener ese espacio.
Es muy potente que las historias de mujeres y colectivas que luchan ocupen y existan en las paredes de esta ciudad. A pesar de que algunas ya han sido retiradas, su presencia da cuenta de los diversos recorridos de las mujeres en esta ciudad y de cómo han sostenido la lucha colectiva.
ADMZ: ¿Qué aprendizajes te llevas de este proceso?
LW: Conocer las historias de lo que implica sostener la lucha de cada una de las mujeres ha sido pilar, porque nunca nos imaginamos todo lo que nuestros cuerpos y nuestras vidas han tenido que poner sobre la mesa para sostener estos procesos de lucha. Y reconocer eso que no forma parte de las fotos, no forma parte de las representaciones tradicionales, fue para mí sumamente transformador. Me di chance de también reconocer lo que a mi cuerpo y a mi vida le ha representado estar en estos procesos de lucha transfeminista.
Reafirmó en mí la convicción de la necesidad vital del arte desde los transfeminismos: no como un espacio elitista, sino como una herramienta de registro, creación, documentación y reconocimiento colectivo, que demuestra que las historias de nosotres también han forjado la historia de la ciudad y del país.
Una placa que dice: “Frente a la inmensa crueldad de la violencia y la guerra, cuyo alcance muchas veces no logramos dimensionar, elegimos la acción política de conjurar juntas contra el miedo y la maldad. Conjuramos, sobre todo, la esperanza, porque estamos convencidas de que la esperanza es lo único que nos devuelve la humanidad. Las Siemprevivas, colectiva de mujeres que acompañan, 2026”. Esta placa fue instalada en la Ciudad Universitaria de la UNAM, Ciudad de México, y fotografiada el 11 de agosto, 2026. Foto © Natalí Olac Farfán.
ADMZ: ¿Qué sigue? ¿Qué depara el futuro para este proyecto y para la lucha transfeminista de forma más amplia?
LW: El proyecto Presentas continuará realizándose; se contempla seguir acompañando a numerosas mujeres y colectivas en el proceso de narrarse, reconocerse y nombrar los procesos de organización y sostenimiento de la lucha feminista en la ciudad. Este proyecto está situado en la CDMX porque ese es el territorio desde el cual politizo y acuerpo estos procesos artísticos y organizativos.
Es preciso regresar a los archivos nuestros, de lo que hemos construido, de lo que hemos sido capaces de desplegar y de aquello que debemos proteger y poner en el centro. Por ello, nuestras historias, nuestros pasos y nuestras marcas son, siguen siendo y siempre serán. Porque no son efímeras como estas placas que hemos puesto, han dejado marca en nosotres, y en otres, y en los espacios en los que hemos transitado.

