Diez puntos sobre el ataque estadounidense a Venezuela

Miembros civiles armados de la Fuerza Colectiva realizan puntos de control tras escucharse explosiones y aviones volando a baja altura en la madrugada del 3 de enero de 2026 en Caracas, Venezuela. Foto © Maxwell Briceño.

Opinión • Emiliano Teran Mantovani • 6 de enero, 2026 • Read in English

Desde Ojalá, condenamos el ataque desfachatado del ejército estadounidense en territorio venezolano. Nos solidarizamos con las, los y les venezolanxs que sostienen la vida con enorme esfuerzo, atrapadxs entre agresiones militares y maniobras políticas.

Ojalá nace con la convicción de que, ante la confusión que acompaña la inmediatez, podemos impulsar una reflexión pausada, continua y profunda. Requerimos despejar, poco a poco, las muchas capas de confusión y retórica que hoy envuelven la intervención en Venezuela. Esa práctica colectiva nos permite matizar tiempos acelerados como los que hoy vivimos y avanzar en la construcción de consensos antimilitaristas desde abajo. Esos que hoy urgen tanto—Eds.

El bombardeo y los nuevos escenarios que se configuran

El vil y trágico ataque imperial a Venezuela del 3 de enero nos introduce en un nuevo escenario nacional y latinoamericano. Es urgente avanzar en elementos de comprensión, para lo que propongo 10 puntos que analizan qué está pasando y hacia dónde podríamos dirigirnos.

1. Lo primero, lo humanitario: todavía al 6 de enero hay escasa información acerca de víctimas mortales de los viles ataques estadounidenses, aunque The New York Times ha señalado que al menos 80 personas fallecieron, entre ellas civiles. Un bombardeo habría alcanzado un edificio en Catia La Mar y la cifra podría ser mayor. 

La población ha quedado conmovida por los hechos y sumergida en una gran incertidumbre sobre el futuro, culminando un año en el que nuevamente Venezuela tuvo la inflación más alta del mundo.

2. Este en realidad es un evento traumático, que lo vive un país ya traumatizado por todo lo que ha representado el gobierno de Nicolás Maduro. Es extraño pensar en el umbral del trauma para lxs venezolanxs, que parece tener varias capas. Eventos como estos se procesan con la piel curtida.

3. Del mismo modo, el ataque imperial de este conglomerado de poder que desprecia la vida es el pico de la tragedia venezolana, que se inició cuando el gobierno de Maduro destruyó la democracia, desmovilizó a la sociedad a punta de represión, cerró la vía electoral y decidió secuestrar a un país entero.

Partidarios del presidente Nicolás Maduro asisten a una concentración cerca del Palacio de Miraflores. 3 de enero de 2026 en Caracas, Venezuela. Foto © Maxwell Briceño.

4. Aunque no soy proclive a las especulaciones, es inevitable decir que, ante las evidencias que siguen apareciendo ante nuestros ojos, está sobre la mesa la ocurrencia de un ataque imperial ayudado desde dentro. La prácticamente nula respuesta de las Fuerzas Armadas venezolanas ante la extracción de Maduro y su pareja, la diputada Cilia Flores; la persistencia de los otros líderes del gobierno chavista; el reconocimiento de Delcy Rodríguez como figura de la transición; y el hecho que el gobierno de Donald Trump se está distanciando de María Corina Machado, dan elementos para profundizar en una potencial traición, fractura interna y acuerdo para un cambio de gobierno.

El 4 de enero, Marco Rubio, secretario de estado de EE.UU., afirmó que la elección presidencial de 2024 en Venezuela "fue una elección ilegítima y por ello [Edmundo González Urrutia] no es un presidente legítimo". El hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra dijo ese mismo día: "La historia dirá quiénes fueron los traidores". Vaya armando su rompecabezas.

Todo lo anterior tiene enormes implicaciones y significados.

5. El 3 de enero posiblemente representa un parteaguas en la historia reciente venezolana: si se ha activado una transición en Venezuela, más que marchar hacia un cambio de gobierno, caminamos hacia un cambio de régimen político. Régimen que parece retrotraernos a formatos incluso prerepublicanos. Todo comienza con Trump “dirigiendo la transición”, anunciando un cogobierno y reclamando la soberanía imperial sobre los recursos. Lo demás estará por verse. Hay demasiado por escribirse en los próximos días y semanas.

6. Por supuesto que surge la pregunta de si el 3 de enero puede representar también un parteaguas para América Latina y el Caribe. Es probable. Trump anunció en su rueda de prensa después del ataque: “El dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca más se pondrá en tela de juicio”. La lógica de vasallaje tiene espectro regional, representa una extraordinaria amenaza para América Latina y amerita la asunción de nuevas estrategias para enfrentarla.

Las calles de Caracas se encuentran con pocos transeúntes. 3 de enero de 2026, Venezuela. Foto © Maxwell Briceño.

7. Aplauden los presidentes Daniel Noboa de Ecuador, Javier Milei de Argentina y Rodrigo Paz de Bolivia. La lógica del vasallaje, históricamente, ha tenido sus representaciones nacionales. Y también ha permeado una parte de la población de nuestra región. Sin embargo, sería una simplificación extrema el etiquetar a todos los descontentos populares como “fascismos” y “vasallos”, sin tomar en cuenta los errores, desencantos y desafiliaciones que provocaron los progresismos en la región. Y cómo estos sectores tan conservadores han sabido captarlos.

8. La historia latinoamericana también lleva la impronta de importantes ciclos de lucha social. El último que tuvo impacto regional fue el de 2018-2019. Creo que hay que rastrear con fineza los rasgos del descontento popular, de los cambios generacionales y vincularlos con ideas de soberanía y latinoamericanismo que tengan materialidad: con la tierra, el alimento, el salario, el agua.

¿Dónde están los factores de convergencia de las fuerzas sociales? ¿Dónde están los factores que nos unen?

9. No hay que olvidar: Trump enfrenta oposiciones internas fuertes. Lo que pase en los Estados Unidos será crucial. Añado el componente global: las protestas en Marruecos, Camerún, Italia, Madagascar, Filipinas, Francia, Indonesia, Turquía, Serbia, Mozambique, Kenia, Irán, por mencionar solo algunas de 2025. Todos estos factores entran en juego.

10. Esta historia nacional y regional se está escribiendo al calor de una crisis civilizatoria global en la que todo se está estremeciendo. Es un proceso donde emergen casi cotidianamente turbulencias y olas que sacuden nuestras sociedades. Esto implica recurrir aún con más fuerza a la imaginación política, y a nuevos paradigmas de interpretación de la realidad.

Emiliano Teran Mantovani

Emiliano Teran Mantovani es un sociólogo de la Universidad Central de Venezuela y ecologista político. Sus trabajos están disponibles en academia.edu. Emiliano Teran Mantovani is a sociologist at the Central University of Venezuela and a political ecologist. His writing can be viewed at academia.edu.

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