Renovación feminista en Uruguay

Plantilla para esténcil con la consigna “Nos tenemos” el 8 de marzo, 2026, en Montevideo, Uruguay. Foto © Bettina Franco.

Opinión • Siboney Moreira Selva y Noel Sosa Gonzalez • 2 de abril, 2026 • Read in English

El Día Internacional de la Mujer en Uruguay fue un año más de movilización masiva, con convocatorias en todo el país y en distintas zonas de la capital, Montevideo. 

Miles nos encontramos en abrazos, miradas cómplices, cánticos, risas y nuestra voz bien en alto para seguir insistiendo y recordarnos que las calles siguen siendo nuestras. Un nuevo 8M que fue capaz, en su amplia heterogeneidad, de mezclar y conjugar la rabia, la alegría, el goce y la creatividad. 

Como desde hace varios años la invitación a movilizarse en el centro de Montevideo fue a las 6 p.m., en diferentes puntos de la avenida 18 de Julio, y marchar todas hacia la explanada de la Universidad de la República. Al igual que en años anteriores, se realizó un recorrido que ya es propio de los feminismos, con un sentido contrario al que suelen tener las movilizaciones de las organizaciones clásicas. No marchamos hacia los templos del poder. Elegimos las explanadas amplias y abiertas, donde el aire circule entre nosotras, donde podamos mirarnos a los ojos, reconocernos y hacer de la palabra un territorio propio.

Pero fue un año diferente en términos de convocantes, reconfigurando nuevamente los espacios de articulación existentes.

Ante un contexto general marcado por el avance de la extrema derecha y de una política de guerra que arremete principalmente contra los cuerpos de mujeres, niñeces y disidencias, el 8M en Montevideo se articuló desde una perspectiva antiimperialista. 

Puso en el centro la soberanía de los pueblos, las diversas formas de resistencia de las mujeres en defensa de la vida y una crítica a la violencia patriarcal que atraviesa cuerpos y territorios.

Rearticulación organizativa

Hubo dos espacios de articulación convocantes a la marcha en dos puntos de concentración, cada uno con su consigna. 

El primero fue Vía al 8M, una plataforma en la que se nuclean colectivos feministas variados, organizaciones no gubernamentales feministas y comisiones de género de organizaciones sociales y sindicales. La consigna que acompañó la convocatoria de Vía al 8M este año fue: “8M Antiimperialista. Por la soberanía de los pueblos ¡No pasarán!”.

El otro espacio convocante fue la Coordinadora de Feminismos, un colectivo de mujeres y disidencias de la ciudad de Montevideo. Convocó bajo la consigna: “8M Acción feminista antiimperialista”. Por las mujeres del mundo en resistencia, defendiendo la tierra, el agua y la vida. Ante el odio y la violencia patriarcal: ¡Ni la tierra ni los cuerpos somos territorios de conquista!”.

La Intersocial feminista, fundada en 2017 y que en años anteriores convocó al espacio de articulación Plataforma 8M junto a otras organizaciones que ahora conforman Vía Al 8M, no convocó a ninguno de los puntos de concentración, sino a marchar tanto en Montevideo como en las diversas movilizaciones de todo el país.

En las semanas previas, la Intersocial feminista no convocó a reuniones, sino a enviar ideas para la consigna y su convocatoria se realizó finalmente con la consigna “Estado ausente = pobreza y violencia hacia las mujeres”. 

Este año tampoco hubo convocatoria de Tejido Feminista 8M Montevideo, organización que nucleó colectivos, mujeres y disidencias autoconvocadas desde 2021. En los últimos años hubo cambios en la conformación de esta articulación y no hubo este año espacios colectivos ni personas autoconvocadas que realizaran una propuesta de encuentros o consignas.

Si bien la marcha de este año mantuvo la impronta de ser una movilización sin estrados ni oradoras, a diferencia de años anteriores no contó con lecturas colectivas de proclamas que colectivizan los procesos de discusión previa de cara al 8M. 

Desde los distintos polos de organización que ocuparon los espacios públicos durante el 8M surgió una multiplicidad de demandas y reclamos a lo largo de la ciudad.

Contingente sostiene una manta con la leyenda “8 de Marzo Día de Lucha” el 8 de marzo, 2026, en Montevideo, Uruguay. Foto © Bettina Franco.

Demandas descentralizadas

El nombrar al 8M 2026 como paro de mujeres —en lugar de la huelga feminista, como se habia hecho desde el 2019— y la ausencia de ciertos debates que habían tenido lugar en años anteriores, como el paro productivo, reproductivo y de consumo, configuran un nuevo escenario con matices propios. En los diversos sentidos que se ponen en juego en los carteles y conversaciones resonó también la consigna “Ninguna guerra en nuestro nombre”.

La Intersocial feminista publicó una proclama en la que reclamaba “... un estado que mira para otro lado y un gobierno y un Parlamento que no se preocupa por salvarlos, por salvarnos” frente a la violencia contra mujeres, niñeces y adolescencias. Señalaron el carácter evitable de los feminicidios, que son mayoritariamente “muertes anunciadas” en reiteradas denuncias previas y reclaman que solo fueron convocadas a una reunión de la mesa de trabajo sobre violencia contra las mujeres del nuevo gobierno. 

Se refirieron también al aumento del fascismo en el mundo y al problema de la destrucción total en Gaza, Irán, Líbano, la operación colonial en Haití y el siniestro bloqueo a Cuba. 

En esa misma proclama se hace referencia a los efectos de la Ley de Urgente Consideración —aprobada en 2020— que ha incrementado el número de mujeres encarceladas por microtráfico, pasando de 695 en 2019 a 1322 en 2024. 

Por otra parte, nuevamente hubo una convocatoria a un 8M anticarcelario, resonando en cánticos de años previos “No estamos todxs, faltan lxs presxs” y convocando a una concentración a las 2 p.m. frente a la Unidad Penitenciaria Nº5, conocida como la cárcel de Mujeres del barrio Colón. 

Varias organizaciones llamaron a llevar carteles y productos de gestión menstrual al 8M anticarcelario, que se realiza desde hace tres años. Tiene mayor énfasis antipunitivista y antirracista, e insiste en la cárcel como máxima expresión de violencias patriarcales, coloniales y clasistas, que castiga a toda una trama. 

Por su parte, la organización feminista Cotidiano Mujer que integra Vía Al 8M convocó por primera vez, además de a marchar, a sumarse al 8M anticarcelario, pero con el pedido de medidas alternativas y la consigna “Basta de cárcel por abortar”.

Desde la colectiva IKOVE invitaron a concentrar desde las 4 p.m. en la Plaza Juan Pedro Fabini (conocida como Plaza del Entrevero), con la consigna “Por vidas libres de violencias sexuales. Hoy y siempre justicia, prevención y reparación”. 

Ikove en guaraní es “sobrevivir”, y quienes conforman este colectivo son sobrevivientes de violencia sexual que promueven ajustes en la legislación al respecto. En su proclama enfatizaron: “Justicia es que no pase. Justicia es que nos crean”.

Manifestantes del 8M se abrazan el 8 de marzo, 2026, en Montevideo, Uruguay. Foto © Bettina Franco.

La lucha es el encuentro

En esa misma plaza, por cuarto año consecutivo, como parte de las actividades previas al 8M se convocó a un “pikadito”, es decir, un fútbol callejero, desde Lésbica Futurista y desde Refuleras.

Hay allí futbolistas o comunicadoras que visibilizan y luchan por un fútbol con perspectiva feminista. Antes de marchar se realizó una cancha improvisada en la calle, especialmente niñas jugando que vuelven a dejar postales de mujeres de diferentes generaciones que juegan y disfrutan, que conectan con sus cuerpos de otro modo. 

La Plaza del Entrevero no fue un punto de concentración de ninguna articulación, pero sí hubo un contingente que se sumó a la marcha desde ahí. Hubo un torrente de mujeres y disidencias del candombe en distintos puntos de concentración durante el recorrido, y entre las percusiones de la marcha resonó también el sonido de latido.uy, con sus bombos, su canto sereno y firme. 

Algunxs cerramos en un abrazo caracol que no estaba planificado, pero tiene un registro y una memoria corporal, y en el que al mismo tiempo se suman nuevas generaciones. 

El 8M hay quienes se autoconvocan a marchar (como artistas, escritorxs, como cuerpos que habitan múltiples espacios) para decir(se) y reafirmar que no estamos solas ni solxs. Hay trama que sostiene y un pulso común para nombrar y conversar de las violencias que seguimos necesitando impugnar y para valorar la existencia compartida como fuente de fuerza.

Noel Sosa González & Siboney Moreira

Noel Sosa Gonzalez

Escribe desde Montevideo. Militante feminista y lesbiana. Psicóloga. En la universidad investiga sobre genealogías y luchas feministas. Integrante de www.zur.uy

Writes from Montevideo, Uruguay. Feminist and lesbian activist. Psychologist. At university, she researches the genealogy and history of feminism’s fight for justice. Member of www.zur.uy

Siboney Moreira

Montevideana. Militante feminista. Docente universitaria que investiga sobre feminismo, territorios urbanos y procesos de comunicación en organizaciones sociales. Integrante de Zur.

Montevidean. Feminist activist. University professor who researches feminism, urban areas and communication processes in social organizations. Member of Zur.

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