Columna que encabeza la marcha contra los travesticidios, lesbicidios y tranfeminicidios con un cartel que dice “Basta de feminicidios y travesticidios, libre diversidad” en el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries el 10 de octubre, 2026, en la Ciudad de Córdoba, Argentina. Foto © Susi Maresca.
Reportaje • Susi Maresca • 21 de octubre, 2026 • Read in English
Una ceremonia alrededor del río Suquía, a primera hora de la mañana del 10 de octubre, dio el inicio al 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries en Argentina. Más de ciento cincuenta mil mujeres y diversidades de diferentes lugares de Abya Yala se dieron cita en la ciudad de Córdoba, a 700 kilómetros de Buenos Aires.
Casi 40 años después de aquel primer Encuentro que cambió el rumbo de la historia para los transfeminismos, en un contexto cada vez más cruel para la vida toda, reunirnos fue necesario.
Nos encontramos para seguir tejiendo redes de solidaridad, resistencia, organización y reparación entre las calles, las aulas de las escuelas, las plazas y las movilizaciones. Es una forma concreta de saber que las historias particulares que lleva cada una a cuestas se vuelven colectivas y, sobre todo, políticas.
La ciudad de Córdoba nos recibió con frío y llovizna. Mucha gente en situación de calle durmiendo en los portales de los edificios y las escuelas. Es el tercer año de gobierno de Javier Milei y su gestión represiva y de ajuste. La vida cotidiana se ha vuelto cada vez más precaria y difícil.
Los Encuentros nunca son ajenos al momento sociopolítico histórico que atraviesa el mundo, son un termómetro y un lugar donde se gestan acciones transformadoras, pero siempre me sorprende su capacidad de poner sobre la mesa lo que nos pasa.
Para llegar y poder costear los gastos del viaje, muches a lo largo del país hicieron fiestas, rifas, preencuentros, ollas comunitarias y viajes en grupo. El cansancio acumulado se sintió en los cuerpos que fueron floreciendo con el sol que se asomaba de a ratos, con los abrazos y la fuerza transfeminista que lo desbordó todo, por suerte, una vez más. A pesar de las diferencias —y con ellas— esa trama que se ensancha año tras año para albergar lo que somos.
Existe y persiste
“Las tierras robadas serán recuperadas” cantaron las mujeres y diversidades indígenas junto a la gente que se iba sumando por la calle General Paz abriendo camino con el sahumo luego de la ceremonia en el río Suquía.
Por primera vez en el devenir de los Encuentros este año hubo una Comisión de Pueblos Preexistentes que se conformó para hacer visible a quienes defienden los territorios del extractivismo que se materializa con los desalojos de sus tierras, la violencia estatal y la vigencia del megadecreto presidencial dispuesto por el gobierno de Milei que los avala.
Una joven sostiene la imagen del rostro de Delicia Mamani, estudiante y migrante boliviana que vivía en Córdoba y permanece desaparecida desde el 21 de noviembre, 2025, el 10 de octubre, 2026, en la Ciudad de Córdoba, Argentina. Foto © Susi Maresca.
“Siempre existimos y persistimos, hace 500 años que venimos luchando” dijo una de las mujeres que encabezó con una wiphala la caminata. Otra llevó consigo el rostro de Delicia Mamani, una estudiante y migrante boliviana que permanece desaparecida desde el 21 de noviembre de 2025 tras salir de su vivienda en el paraje Punta de Agua, Córdoba, y por quien reclaman aparición con vida.
El acto de apertura tuvo lugar sobre la avenida Hipólito Yrigoyen en la ciudad de Córdoba y estuvo marcado por la lectura del documento central, redactado de manera colectiva por la Comisión Organizadora. Puso en valor el camino recorrido y exigió al Gobierno que cumpla las leyes conquistadas.
“Acá estamos. Hace 40 años construimos este Encuentro que es de todas, todes y todos. Existe porque es horizontal, autogestivo, autónomo, democrático, federal y plurinacional. Existe porque, incluso en uno de los momentos más duros para nuestro pueblo, decidimos encontrarnos para compartir y organizar nuestras peleas”, señaló el texto. “Este es un espacio donde se fortalecen nuestras luchas, a pesar de las diferencias, para dar un golpe político a la extrema derecha que cuestiona nuestros derechos a nivel internacional y en la Argentina”.
La lucha, como dijo en entrevista la abogada laboralista, militante política y feminista argentina Nina Brugo que participa desde el primer encuentro que se realizó en Buenos Aires, es contra el fascismo.
Endeudades y precarizades, pero organizades
Los temas a debatir se centraron en 13 ejes con casi 100 talleres que tuvieron lugar en simultáneo. Estos incluyeron movimientos y activismos, cuidados y crianza, derechos humanos, horizontes emancipatorios, soberanía alimentaria, pueblos preexistentes y afro, entre otros.
También hubo pañuelazo por el derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito; un llamado a denunciar el genocidio en Gaza y apoyar las luchas internacionalistas; ferias de artesanías y fiestas.
Tres momentos centrales aunaron gran parte de los 150.000 cuerpos que fuimos. Por un lado, hubo una Marcha contra los Travesticidios, Transfemicidios, Transhomicidios, Lesbicidios y crímenes y discursos de odio, al grito de “Existimos porque hay memoria, resistimos porque hay lucha” y el reclamo por el triple lesbicidio de Barracas. Según dicen las organizadoras, fue una de las más multitudinarias desde la primera que se realizó en 2018. Este año también se sumó la comisión Travesti, Trans y no Binarie, al igual que la de Accesibilidad. Dos cuentas pendientes que se van saldando poco a poco.
Vista panorámica de la asamblea de feministas de Abya Yala en la Plaza de la Intendencia el 11 de octubre, 2026 en la Ciudad de Córdoba, Argentina. Foto © Susi Maresca.
La Plaza Colón, arbolada y antigua, ubicada en el centro de la ciudad, cobijó la asamblea transfeminista por el desendeudamiento, una de las decenas de asambleas que tuvieron lugar durante el Encuentro. Fue multitudinaria y diversa. Estuvo convocada por diferentes organizaciones en la que participaron sectores que atraviesan este malestar: personas trabajadoras de la economía popular, sindicalizadas, universitarias, diputadas, campesinas, jubiladas, transfeminismos de la Abya Yala de Ecuador, Brasil, Guatemala y Honduras entre otros.
Hablar de deuda es indispensable. No sólo la que los gobiernos contraen para enriquecerse y explotarnos, sino también la que muchas mujeres y diversidades tienen que contraer para sostener la vida cotidiana. Comprar alimentos, pagar servicios básicos, zapatillas para sus hijes, acceso a la salud y medicamentos en un sistema de salud desfinanciado, viajar todos los días.
La deuda aparece así como un mecanismo de control social. Debilita las singularidades generando aislamiento que se traduce, como se vio en los últimos meses, en altas tasas de suicidio.
Las oradoras fueron una a una subiendo a un escenario que desbordaba.
En la ruralidad, la deuda aparece sobre todo ligada al avance del extractivismo y al despojo de los territorios por parte de las corporaciones, en connivencia con gobernadores y funcionaries; a la masificación del narcotráfico y al avance de las iglesias que controlan el malestar.
En las grandes ciudades, en cambio, está más ligada a sostener la vida y las tareas de cuidado: la compra de alimentos y medicamentos, endeudarse para abortar, estudiar, pagar el alquiler, trasladarse para trabajar y pagar los servicios básicos como agua, luz o gas.
El derecho a la vivienda y a la tierra no están garantizados para nadie.
Para Luci Cavallero, parte de la organización de esta convocatoria, “El endeudamiento se transformó en un tema de prioridad nacional porque es una de las maneras [de sostenerse] más evidentes de la gestión de Javier Milei”, dijo Cavallero en entrevista con Ojalá. “En esta asamblea quedó claro cuáles son las metodologías feministas para hablar [de la deuda] y en esa transversalidad está su potencia”.
Al finalizar la asamblea repartieron un manual de autodefensa financiera llamado la Guía práctica para organizarse frente al endeudamiento, que asesora de manera sencilla acerca de qué es la deuda y cómo defendernos ante el abuso financiero.
¿Sostenemos lo colectivo o lo colectivo nos sostiene?
La asamblea de Abya Yala convocó a casi dos mil personas en la Plaza de la Independencia y reunió a compañeras campesinas, de asambleas socioambientales y de transfeminismos indígenas: aymaras, kollas, quechuas, mapuches, qom, guaraníes, chorotes, nasas y de otras naciones indígenas. El encuentro comenzó con una ceremonia pluriespiritual y un llamado a los cuatro elementos —agua, fuego, tierra y aire— por la liberación del fascismo.
“Antirracistas” dice una bandera en la marcha central del 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries el 11 de octubre, 2026, en la Ciudad de Córdoba, Argentina. Foto © Susi Maresca.
“Venimos con toda nuestra fuerza, nuestra energía de agua y de montaña, una fuerza muy grande por la justicia cósmica y la justicia feminista”, dijo Aura Lolita Chávez Ixcaquic, feminista indígena de Guatemala, “No podemos permitir que los fascismos avancen, sabemos sobre la autodefensa, sólo tenemos que recordarla”.
El final del domingo fue coronado por la marcha final. Con una presencia fuerte de la comunidad Afro y campesina y de las juventudes que desbordaron las calles que, sin luz, vieron resplandecer las linternas de los teléfonos móviles como estrellitas en la inmensidad.
En definitiva, en los Encuentros con mayúscula y también con minúscula, se trata de colectivizar y problematizar aquello que nos oprime, de volver a estar en la calle, de hacer política en ella, de poder pensar qué queremos, qué hicimos bien o no tanto, de buscar acuerdos y tratar de convivir con los desacuerdos. Se trata de seguir fortaleciendo esta resistencia que crece y va tomando formas concretas que le hacen frente al despojo.
La próxima sede en 2027 será la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde nacieron los encuentros. “CABA, CABA, CABA, tomemos la Rosada”, gritaron las voces eufóricas en el acto de cierre de estas jornadas que lograron abrazarnos y renovar nuestras luchas para disputar el futuro.

