Terricidio y las luchas que vienen

Mapuches durante la realización de un trawn (encuentro) en el lof Pillañ Mawiza, Chubut, Argentina, 16 de febrero, 2025. Foto © Lizbeth Hernández.

Fragmento • Moira Millán • 24 de abril, 2026 • Read in English

Moira Millán, mujer mapuche defensora del territorio patagónico, guardiana de la vida y de la Mapu, estuvo en México durante el mes de marzo para presentar su libro Terricidio, sabiduría ancestral para un mundo alternativo.

El libro, publicado por Bajo Tierra Ediciones, presenta hilos de la vida de Millán, quien cuenta cómo en un tiempo “desconoció su raíz” al haber nacido en la subciudadanía que el estado argentino ha impuesto a los pueblos originarios tras la llamada “Conquista del desierto”, acción genocida militar de ocupación territorial ocurrida durante el último tercio del siglo XIX.

Tras recuperar tierra en una zona al sudeste de Esquel, en la provincia Chubut, Millán se ha dedicado junto a otrxs habitantes de la región a convertir esas tierras en territorio de vida y al rescate y florecimiento de formas de existencia, resistencia y producción mapuche.
Terricidio no es únicamente un testimonio, pese a todo el valor que tiene narrar una vida de lucha y esfuerzos en primera persona. Es también un análisis teórico sobre el despojo y la muerte, y sobre los esfuerzos de quienes se niegan a aceptar ese destino que se les impone desde arriba. 

Su destreza teórica resulta evidente en el fragmento que hemos seleccionado a continuación, en el que Millán reflexiona sobre la violencia del binario de género colonial y propone formas alternativas de pensar la disidencia de género, o lo que ella denomina “diversidades”.

La visita de Millán a México, así como la publicación de su libro fue organizada por una articulación colaborativa entre diversas librerías y centros sociales independientes, universidades públicas y organizaciones de la sociedad civil. 

Una de sus presentaciones más notables se llevó a cabo en la Universidad Nacional Autónoma de México en un diálogo entre Millán y la lingüista mixe Yásnaya Aguilar. Recomendamos la escucha de esa conversación, que deja fértiles pistas del agudo pensamiento crítico de dos mujeres indígenas de distintas regiones del continente —Eds.

Relmü, Arcoíris 

Se llevan a La Dulce, la travesti más dulce, creció entre chaguancos, es india, jugaba en el cerro ahicito del río, de ramas caídas construía mundos, pintaba colores como arcoíris, en la historia miles de mariposas, de sueños de libertad; esa noche, seis centinelas la llevaron, la despojaron de vestimenta, pasaron seis, nueve, doce, novecientos setenta y seis y el dolor del cuerpo grababa en la memoria sentidos para nunca olvidar. 

—Pía Ceballos, hermana trans, aba guaraní, activista y poeta 

Los Pueblos Indígenas preexistentes a los estados criollos siempre han reconocido a las personas de doble espíritu, que no correspondían a ninguna de las categorías binarias, y la mayoría tenía una palabra para llamarlas. En el mundo mapuche recibían el nombre de weye, figura no suscripta a los roles hombre-mujer. 

De manera incipiente, estos pueblos van recuperando la memoria de quienes han sido borrados por la iglesia, la educación y otros instrumentos de amnesia colectiva, para que no recordemos la importancia y naturalidad con que vivíamos y tejíamos comunidad. 

La historia es muchas veces una lectura moral del pasado. Blindar la verdad del continuo manoseo de la mentira del estado y del sistema ayudaría sustancialmente a recomponer un vínculo sagrado, el nuestro, con la memoria y con hijas, hijes e hijos de las diversidades de nuestros pueblos. 

Todes elles cumplían diferentes roles en el interior de las comunidades y, a veces, esas personas eran transmutadoras de fuerzas sanadoras que podían expulsar enfermedades. 

Las mujeres indígenas y diversidades por el Buen Vivir somos conscientes de que nuestras hijas, hijes e hijos sufren, por su condición de género o identidad sexual, las peores pesadillas dentro del destejido comunitario. 

Se les obliga a irse de su territorio, alejarse de su identidad y asumir una identidad híbrida, prestada y ajena, para poder sobrevivir en esta sociedad binaria y terricida. 

Lejos de ser una salida exitosa, la sociedad wingka [blanca], de la que hemos heredado el lesbo-odio, el homo-odio, el trans-odio, les expulsa a una marginalidad letal, confinándoles a la muerte. Con cada travesticidio, cada asesinato, se está cometiendo genocidio. Nuestras hermanas, hermanes y hermanos de las diversidades indígenas no encuentran refugio en el lugar en que deberían abrazarles, su comunidad. 

En la escucha durante un trawn en el lof Pillañ Mawiza, Chubut, Argentina, 16 de febrero, 2025. Foto © Lizbeth Hernández.

¿Por qué hablo de diversidades y no de disidencias? 

En nuestra filosofía, cosmovisión y espiritualidad, hay fuerzas que habitan en los ríos, las montañas, la selva, los lagos. Esas fuerzas también, a veces, se posan en las personas, y por eso tenemos identidades diversas. Por otra parte, disidentes de la hegemonía cultural impuesta somos todas, todes y todos los que venimos de Naciones Indígenas preexistentes. 

No construimos identidad a partir de la disidencia con el sistema, sino que nuestra identidad ancestral y telúrica nos define. Además, es la negación del sistema a nuestra existencia identitaria la que nos lleva a reafirmar la diversidad contra toda imposición de hegemonía monocultural y biologisista. 

Nuestras hermanas, hermanes y hermanos de las diversidades siempre estuvieron, sus fuerzas y espíritus nos complementaban; no es moda, no es colonialidad ni desviación, demonización o locura. Ninguna madre disfruta el desconsuelo y desprecio que reciben les hijes; entonces, ¿por qué no nos oponemos a tanto maltrato? 

La mera contemplación de esas injusticias será una carga muy pesada para caminar nuestros sueños de libertad y equidad. Las diversidades no se levantan solas del sufrimiento y las humillaciones, han sido despertadas por la Tierra. Es, sin duda, un despertar telúrico. 

La Tierra nos habla a través de estos cuerpos habitados de espíritus diversos. Portadoras de un frágil y maravilloso ecosistema espiritual, estas personas vienen a cumplir un propósito que nos trasciende y que no podemos explicar. 

También es cierto que, a los reclamos de este sector, el sistema los convierte en un sumidero de programas y planes sociales precarios, circunscribiéndolos y hasta convenciéndoles de que su lucha es sólo por algunos derechos civiles y sexuales. 

Lo que debemos poner en evidencia es que el aniquilamiento de nuestras diversidades es también parte del Terricidio que busca desintegrar los cuerpos para la desintegración de los pueblos. Somos todos los colores del relmü, arcoíris, y cada color representa una fuerza vital. 

La vida, diversa, empieza a brotar en los territorios, junto con la memoria y la dignidad. Son nuestras hijas, hijes e hijos, que están emprendiendo el retorno a casa, al territorio, a la identidad. Les recibiremos porque les amamos y les necesitamos para vencer.

Moira Millán

Moira Millán es una mujer Mapuche que vive en Puelwillimapu, en un país hoy blanqueado llamado Argentina. Ha dedicado su vida a la lucha por la tierra, la dignidad y los derechos de su pueblo.

Moira Millán is a Mapuche woman from Puelwillimapu, in Argentina, a country whitewashed by Europeans. She has dedicated her entire life to the struggle for land, dignity, and the rights of her people.

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