Gases tóxicos encienden el rechazo en Tabasco

Un grupo de manifestantes leen sus exigencias y posan con pancartas enfrente de la pirámide de Pemex en Villahermosa, Tabasco, el 9 de octubre, 2026. Foto © Josué Leal.

Opinión • Josué Leal • 5 de noviembre, 2026 • Read in English

Es una tarde nublada, con un aire fresco para el calor del trópico. Pero es aire que corre con hedor del hidrocarburo, un olor penetrante que hace llorar los ojos y moquear la nariz. Con ese hedor encima, la gente se organizó la tarde del viernes 9 de octubre. Se presentó en el emblemático edificio piramidal de Petróleos Mexicanos (Pemex), ubicado en el centro de Villahermosa, la capital tabasqueña.

Esta oficina, con paredes de cristal y una forma que recuerda a las grandes edificaciones mayas, es el cerebro administrativo de la empresa en el estado y coordina las operaciones de la petrolera en todo el territorio nacional.

Pemex ha tenido un papel crucial en el desarrollo urbano y económico de Tabasco desde los años 70, a partir del hallazgo de pozos petroleros en el golfo de México. Ha construido una industria que gira en torno al petróleo y es la principal fuente económica de Tabasco.

Para dimensionar el papel que juega Pemex, basta decir que este año destinó 132 mil millones de pesos (que equivale a poco más de siete mil millones de dólares) a proyectos de extracción en Tabasco, más del doble del gasto federalizado que recibió el estado para programas sociales. 

Tabasco produce riqueza que se extrae y se factura fuera del estado. La cadena productiva local queda ahogada entre la inversión extractiva y la deuda que nunca llega a pagarse a los contratistas y colaboradores privados de Pemex, quienes son fuente de empleo para la población local.

Este problema también se refleja en los problemas medioambientales que genera la existencia de los “mecheros” de Pemex, utilizados para quemar gas excedente, que se han convertido en una fuente constante de preocupación sanitaria y ambiental para lxs habitantes de Villahermosa y su zona conurbada. 

Los colectivos en defensa del medio ambiente, en especial el Observatorio Urbano de Villahermosa, convocaron a la población tabasqueña a exigir respuestas y tomar acciones para mejorar la calidad de vida y del aire que respiran. 

Un mapa de mecheros

El olor semejante a azufre, pesado y penetrante, proviene del gas y del petróleo quemados en los mecheros, torres de fuego que nos recuerdan al ojo de Sauron que están ubicadas en la periferia de Villahermosa. De noche, pintan de rojo el cielo, generando una fuerte contaminación lumínica y ambiental.

La quema de gas libera contaminantes como benceno, hollín, óxidos de azufre y metano, que afectan la calidad del aire. Un estudio realizado por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y CartoCrítica arrojó que la exposición alta a la quema de gas se asocia con un incremento muy alto en el riesgo de anomalías cromosómicas, malformaciones congénitas y partos prematuros.

Los mecheros del Agave son los más conocidos en Villahermosa. Forman parte de un complejo que cuenta con los tres mecheros industriales más cercanos a la ciudad y que genera la mayor controversia directa en la ciudad. 

Un manifestante muestra un cartel con la consigna "May, deja de entregarle hasta el aire a Pemex y los empresarios" haciendo alusión a cómo el Gobernador da prioridad a la economía sobre el bienestar de las personas y el medio ambiente en Villahermosa, Tabasco, el 9 de octubre, 2026. Foto © Josue Leal.

También están los quemadores del corredor Teapa-Centro, ubicados a escasos metros de zonas habitacionales en el sur del municipio de Centro. Estos cuatro mecheros impactan directamente a más de 5.000 personas en comunidades conectadas con la capital.

En Villahermosa, el olor llegó a ser tan fuerte y persistente que obligó a cancelar clases en algunas escuelas primarias. Se realizaron bloqueos de vialidades para ejercer presión a las autoridades, acciones que fueron un antecedente de las organizaciones y movilizaciones subsiguientes de los afectados.

El fuego de arriba y de abajo

El gobernador, miembro del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Javier May Rodríguez, señaló que, hasta el momento, las emisiones generadas por los mecheros de Pemex no representan un riesgo para la salud de la población que habita en las zonas cercanas. 

Al referirse a las quejas y protestas de la ciudadanía, May comentó que se mantiene un monitoreo permanente de las condiciones en coordinación con la empresa productiva del estado con el objetivo de detectar cualquier situación que pudiera representar algún peligro para las comunidades.

Esta, pues, es la versión del oficialismo: el clásico “no está pasando nada malo y estamos al pendiente de todo”. Pero los colectivos de medio ambiente y tabasqueñxs de perfiles diversos se organizaron a través de las redes sociales para exigir respuestas y acciones concretas. Por eso, esa tarde del viernes 9 de octubre, se juntaron y leyeron sus demandas. 

“Tabasco es una tierra bendecida con fertilidad y riqueza en todas partes. Sin embargo, el pueblo tabasqueño lleva varias décadas siendo víctima de un trato injusto, violento y cínico por parte de Petróleos Mexicanos”, dijo Clio Canudas, integrante del Observatorio Urbano de Villahermosa. “Queremos compromisos firmados, no acuerdos verbales. No esperaremos al próximo año. Esos mecheros se tienen que apagar de forma inmediata y definitiva”.

Terminada la lectura de las demandas, lxs integrantes del colectivo y demás personas que se dieron el tiempo de luchar por su calidad de vida pegaron una lona y diversos mensajes de exigencia frente a la sede de Pemex. 

Colocaron un asador en la entrada principal del edificio para quemar chiles y que sientan físicamente lo que el pueblo ha venido sintiendo, todo esto con la intención de dar una lección a esos servidores públicos indolentes. 

Una manifestante muestra un cartel exigiendo el cierre de los mecheros de forma inmediata, una preocupación de todos los sectores de la población tabasqueña en Villahermosa, Tabasco el 9 de octubre, 2026. Foto © Josué Leal.

El pueblo tiene que aguantar el dichoso progreso que solo llega a los bolsillos de algunxs, mientras los pobres y los nadies sufren y deben aguantar el hedor a muerte.

Este pequeño acto de protesta, que reunió a unas tres docenas de personas, estuvo acompañado del hostigamiento de las fuerzas del estado, muy acorde a la organización del poder. Militares resguardaban la entrada de las oficinas de Pemex y grababan a lxs quejumbrosxs. Trabajadores del gobierno no identificados tomaban fotos a diestra y siniestra de lxs asistentes. 

Pemex no dio respuesta alguna tras la protesta en la pirámide.

Luchando por respirar

El pequeño grupo de asistentes es una muestra del poder de la organización, algo muy necesario en un estado que no se ha caracterizado por tener una sociedad civil coordinada. En el momento actual de México y del mundo, sus acciones son un signo más que necesario para plantar cara a la destrucción medioambiental y al silencio institucional.

Es nuestro futuro, el futuro de lxs de abajo, el que debemos defender. Es lo más básico e importante lo que las élites quieren matar con excusas de progreso: la tierra, el agua y ahora el aire, envenenando a las bases con tal de mantener el sistema. Pues el pueblo ya dijo basta y ahora se está organizando. Esto debe seguir pasando hasta que el sueño de un mundo mejor se materialice para todxs y no solo para unxs cuantxs. 

Queremos respirar aire fresco. El progreso de un pueblo no se puede pagar con zonas sacrificables ni con daños colaterales; eso no es digno de presumir. La necropolítica debe erradicarse: el beneficio es de todxs y para todxs.

En estos tiempos, en los que el debate sobre la crisis climática y la transición a las energías renovables parece muerto, se debe reavivar la chispa del cuestionamiento y de la defensa del territorio. Son las transnacionales y las empresas de combustibles fósiles las que no quieren que se toque su ganancia, y con más razón el pueblo debe decir que no. No vale la pena sacrificar el mundo solo por su mundo de dinero.

Al olor del habanero quemado, espero que esta lectura saque lágrimas y nos invite a la acción. 

Josué Martínez Leal

Josué Martínez Leal, ser humano sensible, ético y combativo. Es psicólogo social egresado de la Universidad Autónoma de Hidalgo, Maestro en intervención psicosocial por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, trabajador humanitario e investigador de la movilidad humana contemporánea comprometido por la defensa de derechos de personas en contexto de movilidad y de la promoción de sus derechos.

Josué Martínez Leal is a sensitive, ethical, and determined individual. He has a bachelor’s degree in social psychology from the Autonomous University of Hidalgo and a master’s degree in psychosocial intervention from the Juárez Autonomous University of Tabasco. He is a humanitarian worker and researcher specializing in contemporary human mobility, who is committed to defending the rights of people in situations of mobility and promoting those rights.

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